Las calles se encontraban atestadas de gente paseando a esas
horas de la noche. El sol había caído y la temperatura, a pesar de que seguía
siendo alta, era más soportable.
Rick y Silver habían aparcado junto al parque que estaba
ubicado al final de la calle de la casa de Amanda. Desde allí podían divisar
sin problema el pequeño adosado en el que Alex se encontraba esa noche.
-¿Cómo vas a hacer para llegar hasta ella Rick?- preguntó su
compañero mientras se encendía un cigarrillo.
-Que estúpida manía has cogido ahora con el tabaco.
-La verdad que he encontrado una pequeña fuente de placer y
como no puede hacerme ningún daño. Ya sabes que siempre estoy recopilando
información- respondió su amigo mientras le daba una profunda calada a su
cigarrillo y miraba a Rick con cara de autosuficiencia- Sigo esperando tu
respuesta- terminó de decir mientras expulsaba el humo con gran deleite.
-La verdad que no se- contestó a la pregunta de su amigo- Estoy
confuso
-¿El gran Rick confuso? Eso si que es una novedad- dijo
mientras soltaba un par de carcajadas ante la atónita mirada de su amigo.
-No te pases o tendré que matarte- contestó con cara de
pocos amigos.
-Vamos Rick. No todos tenemos la suerte de poder encontrar a
nuestra compañera. Deja que al menos disfrute un poco con tu nuevo sentimiento.
Rick volvió la mirada antes de que su amigo pudiese decir
algo más que lo incomodase. Sabía perfectamente lo duro que era seguir adelante
solo. La maldición de Set siglos atrás había sido devastadora, pero si él había
conseguido encontrarla, tal vez los demás lo conseguirían también, por lo que
dejó que Silver hiciese las bromas que se le antojasen.
La calle se encontraba sumida en un silencio absoluto. Sólo
una pareja dirigía sus pasos a uno de los chalets de la pequeña urbanización
que se encontraban vigilando.
Presentía que alguno de los esbirros de su tío se encontraba
por allí. ¿Habrían descubierto sus intenciones? Esperaba que sólo le hubiesen
rastreado sin percatarse de la existencia de Alex. Una cosa era llegar y poner
su vida patas arriba y otra muy distinta no darle algo de tiempo para asumir la
situación.
No se había equivocado. La sombra de una enorme serpiente
reptaba hacia ellos escupiendo pequeñas sombras que iban poco a poco tomando
forma.
-Creo que va a ser una noche movidita. ¿No crees?- preguntó
Silver cuando el primer mesniu levantó su daga dispuesto a clavarla en la
espalda de Rick. Apofis había conseguido reclutar todo un ejército de humanos a
su servicio y sin más voluntad que la suya usando la magia negra.
Los mesniu eran fuertes luchadores que no se detenían hasta
haber conseguido la victoria o morir. En su sangre fluía el veneno de la
serpiente y eso les dotaba de gran resistencia.
-Me temo que si- contestó su amigo mientras se volvía y
cortaba en dos al hombre que intentaba apuñalarle por la espalda.- ¡Tus
secuaces son cada vez más previsibles Apofis!- gritó esperando que la serpiente
de las sombras saliese de su escondite- Son como su amo, rastreros y falsos-
terminó de decir mientras luchaba con tres más que habían surgido de la nada.
Tras dejar durante unos minutos que su amigo disfrutase con
la lucha cuerpo a cuerpo, Silver entró también en acción, deshaciéndose en
cuestión de segundos, de las otras tres marionetas del dios del caos que se
habían unido al grupo.
Apofis no había tenido intención de entrar en una
encarnizada batalla que sabía perdería. El gran momento que su señor estaba
organizando pronto llegaría y había que reservas todas las fuerzas posibles
para ello. Sólo quería dejar claro que sabía dónde estaba y que seguía sus
pasos para averiguar que se traía entre manos. Cuando sintió movimiento de
humanos al final de la calle, desapareció tal y como había llegado.
La mano de Rick empezó a latir emitiendo una quemazón que le
hizo soltar su daga. Tras levantar la vista entendió el motivo de esto. Una
dulce morenita cruzaba la calle junto a una de sus amigas mientras charlaban
amigablemente.
-¿Dónde coño va a estas horas?- dijo sin poder apartar la
mirada de ella y sin parar de resoplar.
-¿No crees que te estás pasando un poco?- respondió su amigo
sin poder evitar sonreír ante el nuevo sentimiento de protección que se había
despertado en él.- Me parece que es un poco mayorcita para no poder salir por
la noche y, si te fijas, creo que sólo se dirige a la tienda de enfrente.
-Llevas razón.- contestó Rick mientras se pasaba una mano
por su pelo- Dada la situación actual se me había olvidado que no es consciente
del peligro que corre.
-Creo que deberías guardarte la parte de tu personalidad de
amo y señor de todas las cosas si quieres conquistarla. Recuerda que ahora
estamos en el siglo XXI- contestó su amigo.
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